Los recogidos

El “recogimiento” es una forma de vivir el cristianismo que, a su vez, pretende reformar la Iglesia. Conciben al ser humano en su unidad, cuerpo y alma, entendimiento, memoria y voluntad. Unen la gracia de Dios con la colaboración humana, todo cuenta, todo sirve para llegar a la unión con Dios lo más rápidamente posible. Tampoco separa estudio y meditación. La integración de todo oracion y acción, ética y mística.

Para conseguirlo creen que la totalidad del hombre, su unidad, la esencia, se resume en el centro o fondo del alma; también le llaman hondón, sindéresis… La fuerza se concentra en ese núcleo donde se da el encuentro con Dios. Para lograrlo debemos entrar en nosotros mismos, aprender a recogernos como el caracol o el erizo, transformar el corazón y salir a la superficie de la vida renovados en Cristo.

Consideran que la sociedad no puede cambiar sin la transformación del corazón. En eso siguen a los profetas. Van a la raíz, huyen de la superficialidad. Entrar dentro, cambiar y salir al servicio de otros. El bautismo para ellos no es algo superficial que se quede en la epidermis, ha de llegar al interior. Esa interioridad es la esencia del recogimiento, sin rehuir el encuentro con uno mismo, llegar al encuentro de Dios desde el fondo de nuestro ser.

En el centro del alma está la conciencia y nuestro ser más profundo. Allí viajaremos sin miedo. Tiene tres ayudantes esenciales, las potencias del alma, memoria, entendimiento y voluntad. La más importante es la voluntad porque de ella nace el amor. Es el corazón de una manzana que se abre cuando, después de un proceso de amistad la persona afirma, “quiero querer”. En esa decisión donde la voluntad decide comienza una historia de amor de Dios al hombre y del hombre a Dios, porque la voluntad inflamada en amor es la parte suprema del alma. Ahí interviene el Espíritu Santo.

Fueron muchos los maestros de diferentes escuelas quienes extendieron la espiritualidad de los recogidos. Bernardino de Laredo y Francisco de Osuna, ambos franciscanos, fueron los que, según pienso, enseñaron a Teresa, quien, al no tener estudios teológicos, llegó a simplificar mucho sus ideas y las hizo más asequibles. Todos ellos hablan de sus experiencias y se proponen llegar al pueblo de Dios en su totalidad. La llamada universal a la santidad es muy anterior al Concilio Vaticano II, se encuentra claramente en los recogidos.

Los recogidos eran un movimiento de reforma de la Iglesia comenzado a finales del siglo XV, unos quisieron volver a cumplir las Constituciones tras el desastre de la peste negra, otros se hicieron Observantes de normas y horarios. Gran parte del mérito del recogimiento se debe al cardenal Cisneros, y al invento de la imprenta. El “Carro de dos Vidas” de Garcia Gómez y el “Ejercitatorio de la vida espiritual” de Cisneros, ambos de 1500, son las dos obras que marcan el inicio de esa aventura a la que ahora estamos invitados.

Si deseas dejar de vivir en la superficialidad, o te interesa más tu vida que la vida de los otros, si deseas vivir desde el Amor a Dios y a los demás, si quieres aprender a dejarte amar por Jesucristo, lánzate sin miedo a esta aventura.

(Me sirvo de la monografía de cerca de 1000 páginas de Melquíades Andres Martin, “Los recogidos, nueva visión de la mística española”, Madrid 1976)

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