Tiempo de amistad

Leyendo los capítulos de Vida del 5 al 9 descubrimos las ayudas que Teresa buscó para dar el paso de la oración vocal a la de meditación. Presento una lista: 
. Lectura espiritual
. Oración en la naturaleza (ver lo escrito ayer)
. Buscar momentos de soledad
. Confesión y Comunión frecuentes
. Crecer en virtudes, siguiendo con el conocimiento de nosotros mismos; no tratar mal a nadie
. Recurrir a San José y tenerlo como maestro
. Orar con imágenes 
. Saber escuchar los llamamientos del Señor
. Evitar las compañías que nos separan de Dios 
. No dejar nunca la oracion 
. Aceptar las limitaciones y enfermedades
. Reconocer que vivimos entre Dios y el mundo
. Buscar el trato con personas que buscan a Dios, “hacerse espaldas”
. Dejarnos mirar por Dios
. Aconseja tener dos horas de oración mental diaria
. Confiar en Su Majestad
. Acudir a María Magdalena 
. Buscar a Cristo dentro de mí, en especial donde estuvo más solo, atado a la columna y en el huerto de los Olivos
. Aceptar el tormento de no saber controlar la imaginación 
. Pensar en Cristo como hombre
. Leer las Confesiones de san Agustín 
. Hasta llegar a experimentar con frecuencia su presencia
. Recurrir a la lectura del evangelio

Algunas de ellas merecen un comentario más detenido en días sucesivos.

El objetivo es sencillo de explicar: conocer lo mejor posible a Jesucristo y los misterios de su vida, desde su Humanidad sagrada. Llegar a conocer a alguien precisa de mucho tiempo y una firme decisión. Lo mismo con Él. Meditar es asumir su vida, su pensamiento, sus acciones y hacerlas nuestras, meterlas en nuestra vida. Me temo que muchas vidas espirituales quedan paralizadas al no hacer bien este paso. Llegar a ser amigos de Jesús lleva su tiempo. Un poco de paciencia. Y sin cambios reales y prácticos en nuestra forma de vivir, no hay avance en la vida espiritual. Una vez que demos este salto todo resultará más “suave”.